lunes, 15 de septiembre de 2014

El destino de las decisiones precipitadas.



A Luis, María, Andrea, Marta y Paula

por nadar en mi fondo y ayudarme a encontrar lo que de verdad quería.



                Quizá todo haya sido por un arrebato, por un minuto de lucidez en esta locura digna de Quijote o simplemente por encontrar en mí eso que veía muy de lejos y que ha resultado ser lo único que me hace feliz. A estas alturas, pero ya sólo de vez en cuando, atormento a alguna de mis amigas preguntándome “¿Y si es un error?” y todas repiten la misma respuesta: “-Puede, pero ya no puedes hacer nada, estás matriculada, Andrea.” A dos semanas de que empiece esta nueva etapa, sigo sin estar segura pero sí emocionada.
                Salgo de un duro Bachillerato de ciencias –con su química, su biología y todas esas cosas que requieren cuentas y/o microscopio y, además, muchas ganas de dibujar orgánulos- con la idea de hacer el grado de psicología en la Universidad Autónoma de Madrid. Pese a esta pesada carga biológica en mi expediente, de vez en cuando, buenas amigas me recuerdan que siempre he sido de letras, quiera yo o no. Y efectivamente, después de mucho pensar y admirar profundamente a los dos profesores de lengua y literatura que más me han enseñado, a una semana de las pruebas de Selectividad me planté en medio del camino decidida a cambiar la trayectoria: “Me meto a filología hispánica, está decidido”.
                Y así, aquí, porque la literatura –como el arte en general- es la demostración de que la vida no basta, me adentro en el universo de las jarchas, las coplas manriqueñas, las cimas místicas de San Juan de la Cruz y Santa Teresa, el lazarillo, Polifemo y Galatea, Quevedo, el romanticismo de Larra, el esperpéntico Valle-Inclan, Lorca y su amor oscuro, romancero y en Nueva York, el único argumento de la obra de Gil de Biedma y el Max Aub que me recuerda una y otra vez el origen de mis pasos; ‘Uno es de donde hace el Bachillerato’.
                Por mí, por las fuerzas que me habéis dado cuando a mí me faltaban, prometo jamás apartarme del camino, nunca decir no puedo más y aquí me quedo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario